El Jardín Olivar es, para muchas parejas, el rincón donde todo empieza: rodeado de naranjos y olivos centenarios, ofrece un escenario natural que apenas necesita decoración para emocionar. Aun así, hay pequeños detalles que pueden hacer que vuestra ceremonia se sienta todavía más vuestra. Aquí van cinco ideas que hemos visto funcionar boda tras boda.


Arcos y flores que respetan el entorno
En un jardín con tanta personalidad propia, menos suele ser más. Un arco sencillo de madera o hierro, vestido con flor de temporada y algo de verde silvestre, suele quedar mejor que una decoración recargada que compita con el paisaje. Los tonos blancos, verdes y tostados conectan especialmente bien con la piedra y la vegetación de la masía.
Elegid la hora pensando en la luz
La luz del Jardín Olivar cambia mucho a lo largo del día, y eso puede jugar a vuestro favor. Las ceremonias a última hora de la tarde, con el sol ya bajo, regalan una luz dorada que favorece tanto las fotografías como la sensación de calidez del momento. Si podéis elegir, merece la pena visitar el jardín a esa hora antes de decidir.
