Salón Olivar
Donde la luz del Jardín Olivar entra en vuestra celebración: el banquete y la fiesta en un mismo espacio.
Donde la luz del Jardín Olivar entra en vuestra celebración
Hay salones que se miran y salones que se sienten. En el Salón Olivar, lo primero que se nota es la luz. Sus grandes ventanales dan directamente al Jardín Olivar y dejan entrar el día completo, de modo que, desde cualquier mesa, los olivos y el verde del jardín forman parte de la celebración.
Es un espacio amplio y diáfano, de líneas limpias, que transmite elegancia y calidez a la vez. La conexión con el jardín hace que el interior y el exterior se vivan como un único escenario, donde la luz va cambiando la escena según avanza la tarde, desde el brindis hasta la noche.
Su amplitud lo convierte en un lienzo versátil para el montaje y la decoración, que podéis adaptar a vuestro estilo. Y con todo el equipamiento necesario, está pensado para que vosotros solo tengáis que preocuparos de vivir cada momento.
Un salón para cada momento de vuestra boda
Una boda no es un único momento, y el Salón Olivar está pensado para acompañar varios de ellos. Su amplitud y su carácter diáfano permiten que el mismo espacio cambie de función a lo largo del día, y que cada parte de la celebración encuentre aquí su sitio.
Es el escenario del banquete, donde todos los invitados se reúnen alrededor de la mesa, se brinda, se escuchan los discursos y se comparte la comida con el Jardín Olivar de fondo. Cuando llega la noche, se transforma en el espacio de la fiesta, con la pista de baile, la música y un ambiente que crece con las horas.
Y es también el plan B del cóctel. Si el tiempo no acompaña y no se puede disfrutar del Jardín Olivar, el salón acoge el aperitivo sin que la celebración pierda su esencia, con los ventanales manteniendo el jardín a la vista.
Un salón pensado para que todo encaje
Hay detalles que no se ven en una fotografía, pero que se notan durante toda la celebración. El Salón Olivar los reúne: espacio, luz, comodidad y todo lo necesario para que vuestra boda fluya sin que tengáis que pensar en ello.
Lo primero que llama la atención es su amplitud. Sin elementos que condicionen el montaje, os da libertad para distribuir las mesas, la decoración y los distintos ambientes tal y como los habéis imaginado.
Después, la luz. Al ser un salón totalmente acristalado, la luz natural lo inunda durante el día y el Jardín Olivar acompaña cada mesa a través de los ventanales. Cuando cae la tarde, es la iluminación la que toma el relevo para crear la atmósfera de la noche.
Y todo ello, en un espacio totalmente acondicionado para que vuestros invitados estén a gusto sea cual sea la época del año, y con instalación de audiovisuales preparada para la música, los discursos y las sorpresas que queráis incluir en vuestra celebración.
Personaliza
Vuestro banquete, mesa a mesa
El banquete es el momento en que todos se sientan juntos: las familias, los amigos de siempre, los que llegan de lejos. Es el rato más largo de la boda y el que más se recuerda, y cada pareja lo imagina a su manera. Para unos es una cena elegante a la luz de las velas, y para otros una comida larga, cercana y llena de risas.
En el Salón Olivar, amplio y abierto al Jardín Olivar, ese banquete puede tomar muchas formas. Por eso queremos enseñaros ideas reales: cómo vestir las mesas, qué ambiente crear con la luz y la decoración, cómo sentar a vuestros invitados para que cada uno se sienta en su sitio. Porque en los detalles pequeños, como un centro de mesa o una minuta, está lo que hace que el banquete sea solo vuestro.
Además, os presentamos a los profesionales con los que trabajamos en Masía del Olivar, para que podáis conocer su estilo y su forma de trabajar.
Dejaos inspirar y empezad a imaginar el banquete de vuestra boda en Masía del Olivar.
La Fiesta
Cuando acaba el banquete, empieza la fiesta
Hay un momento en toda boda en que la mesa queda atrás y la noche empieza de verdad. Suena la primera canción, los invitados se levantan y el salón cambia de ritmo. Es el momento en que se baila con quien más queréis, se canta a gritos y se hacen los recuerdos que luego se cuentan durante años.
En el Salón Olivar, ese cambio ocurre en el mismo espacio. Su amplitud y su carácter diáfano permiten transformar el banquete en una gran sala de fiesta, con espacio para que todos bailen sin agobios y con el Jardín Olivar a la vista a través de los ventanales. Cuando cae la noche, el jardín y el salón se funden en un mismo ambiente, y quien necesita un respiro sale a tomar el aire y vuelve a la pista cuando quiere.
Sin traslados ni esperas, la celebración mantiene su energía de principio a fin. Vosotros solo tenéis que preocuparos de disfrutar de vuestra fiesta.
Una pista de baile a vuestra medida
La fiesta es la parte de la boda en la que todo se suelta. Se acaban los protocolos, se quitan los zapatos, se canta a gritos y se baila hasta que las piernas dicen basta. Es el momento más libre de la celebración, y el que mejor se recuerda cuando pasan los años.
Para que sea como la imagináis, el Salón Olivar ofrece espacio de sobra. Su amplitud permite crear una pista de baile grande y cómoda, con sitio para que bailen todos a la vez sin apreturas, y repartir alrededor las zonas de descanso, la barra y los rincones donde charlar sin perderse nada de la fiesta.
La música y la luz marcan el ambiente. El salón cuenta con instalación audiovisual y ambiente musical, y se puede adaptar al estilo de cada boda: más animada o más suave, más discotequera o más cercana. Con la iluminación se juega con los distintos momentos de la noche, desde la pista encendida hasta el rincón más tranquilo.
